El cerebro humano, el propio al menos, se deja manipular de
una forma tremendamente fácil. Puede que en la misma tarde te sientas eufórico
yendo al trabajo porque acaba de sonar tu canción favorita en la radio y que
unas horas después, inmerso ya en el entrenamiento que toca, te sientas hundido
en la miseria, cansado, hastiado o simplemente hecho polvo. Es entonces cuando
nunca viene mal una dosis de motivación.
En el tiempo que andamos en esto del correr como cabras pero
con sentido, muchos hemos localizado y focalizado nuestra frase perfecta. Aquel
puñado de palabras que ya sea un domingo a las 5 de la mañana o un viernes a
las 10 de la noche, nos inspiran a calzarnos las zapatillas, la camiseta chula
de entrenar y tirar al monte, al asfalto o al Camí de Cavalls.
La mía es una frase que me acompaña desde el día que me la enseñaron. ‘Nobody said it was easy’. Forma parte de la canción ‘The Scientist’, de Cold Play. Es una banda a la que recurro muy habitualmente para entrenar porque la sencillez y la calidez de sus letras me inspiran. A correr y a pensar. Nadie dijo que fuera fácil. Creo que resume perfectamente la filosofía que rodea a todo este mundillo del ‘running’.
Primero, eliges entre las tropecientas carreras que se ofrecen aquella que te ilusiona. Segundo, diseñas un plan de trabajo o entrenamiento. Tercero, lo empiezas, lo sigues puntualmente, lo mandas al carajo unas tres o cuatro veces en aquellos tres o cuatro días en los que crees que no avanzas o que no llegarás a nada. Cuarto, milagrosamente y sin saber la razón recuperas la confianza en ti, en el plan de trabajo, en la humanidad y te abrazas a aquello de que ‘nadie dijo que fuera fácil’. Cinco, te vacías en mitad de la carrera para disfrutar con cada paso, cada metro, cada kilómetro y sentirte invencible en la línea de meta.
Otra canción que también me empuja cuando hace falta, es ‘A Sky Full of Stars’, del mismo grupo. Ya os digo que Cold Play me sirve de buena gasolina cuando las piernas aflojan.
Otro truquillo que suelo utilizar antes de
salir a entrenar es prepararme algunos videos virales de estos que te ponen a
tope. No, no videos de esos que estáis pensando y que abundan en Internet.
Hablo de montajes que te aseguran que nada es imposible, que cualquier esfuerzo
vale la pena, que todo lo que hoy entrenas es una primera victoria para el
mañana o simplemente que tú eres el campeón. Este video que os pongo a
continuación es mi preferido y recuerdo que me lo envió Dani Coll el día que
fuimos a hacer la Trail de Formentera. Me lo envió la noche antes de la carrera
y se me quitaron las ganas de dormir, quería salir a correr sin perder tiempo y
aprovechando la motivación. ¿Qué os parece?
¿Tenéis alguna canción que os motive especialmente para entrenar o algún
video?
A nivel técnico, comentaros que para el 1 de septiembre me
propuse como objetivo ser capaz de correr 20 kilómetros en un entrenamiento sin
que el cuerpo me despreciara al día siguiente. Bien, conseguido. El lunes pasado corrí
20 kilómetros a un ritmo casi todo el rato de 5 minutos pero como en el
circuito el último kilómetro y pico son en subida al final el crono marcó de
media 5:07, lo que no está nada mal.
El miércoles pasado probé de entrenar en Camí de Cavalls y a pleno sol, de las 9.30 a las 11.30 y fue muy duro. Hice el tramo que une Sa Mesquida con la cala de Sa Torreta, pasado Es Grau y me salieron unos 13 kilómetros con mucho sube y baja. Estoy acostumbrado, de momento, a correr por asfalto y de noche por lo que mi cuerpo lo acabó pagando y acentuó la demanda de agua. Pude controlar los momentos críticos y caminar lo que no alcancé a correr, aunque es cierto que si no pensé en sentarme y enviarlo todo a tomar viento unas cinco veces, no lo pensé ninguna.
El entrenamiento sirvió, además, para hacer un trabajo sobre campo del proyecto que estoy llevando a cabo de la mano de FX Advance y Xavi Martos y Gaspar Roura, mis ‘coachs’. Consistió en incrementar los sentimientos mientras corría y tomar nota de aquellos aspectos físicos que me condicionaron el entrenamiento. Dolores, molestias y demás. Creo que lo hice bien, muy bien de hecho, porque incluso analicé los aspectos que me rodeaban más allá de lo físico y descubrí que cuando sales a entrenar y el panorama pinta complicado, tienes que cargar en el reproductor de música una buena lista de canciones que te motiven y no una selección de música que en realidad sirve para arrimar cebolleta en alguna discoteca.

