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jueves, 26 de febrero de 2015

Este sábado se levanta el telón... Llega FORMENTERA 2015!

En la Compressport Trail dels Fars hice de 'speaker' y entrevisté a Nuria Picas
En un entrenamiento con el incombustible Jaume Pons en Galdana
Se levanta el telón y se ve a un corredor cagándose por la pata abajo de los nervios. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? Dino se va a correr los 75 kilómetros de la Trail de Formentera. El día ha llegado y no hay milongas que valgan. El objetivo, te lo prometo, es el de disfrutar al máximo, olvidándome que corro contra un cronómetro y deleitándome con una ensalada de zancadas que me llevarán por caminos, asfalto, algas y arena, sobre todo mucha arena.

Parece mentira pero ese día que tanto temía ha llegado casi por sorpresa. Mi vida ha cambiado lo suficiente desde que en julio o agosto -no lo recuerdo muy bien- cometí la insensatez de embarcarme, un año más, en esta tontería de correr mucho. Los cambios han obligado a reorganizar mi vida y creo que puedo decir sin miedo que donde veía el reto de tres trails -Formentera, Serra Tramuntana y Camí de Cavalls- en realidad han sido cuatro. Dividir las 24 horas del día entre las labores del hogar, las más de siete horas de trabajo diario y las casi cinco horas de máster y encontrar tiempo para entrenar aunque fuera a horas intempestivas y con la reserva de ganas bajo mínimos ha sido un propio reto en sí. Y más cuando, además, le he tenido que sumar un número incalculable de horas haciendo trabajos para el máster.

Conversando con Pau Capell una persona a la que admiro en todos los sentidos 
Por todo ello es normal que me entren las dudas y las piernas crujan. Estoy nervioso y el hecho de que estos días haga un temporal -uno más- con vientos a tropecientos kilómetros por horas y olas de destrucción masiva no ayudan a que me calme. Más que nada por aquel insignificante detalle de que no me gusta volar en avión y este viernes debo tomar dos (Menorca-Palma-Eivissa) y luego un ferry hasta Formentera.

Grupo de voluntarios con las enfermedades raras
Tengo muy frescos los recuerdos de cuando vine a correr en 2013. Por entonces la preparación fue mejor, más constante diría, pero no tenía la experiencia que tengo ahora. Cada llegada al avituallamiento me servía para abrazarme a una silla y flirtear con la idea del abandono. Además, en aquella ocasión no viajé solo, y esta vez si que lo haré. Me acompañará, a lo sumo, la GoPro por la que podré ir comentando la jugada, el móvil con el que iré colgando algunas fotos en carrera en mi perfil de Facebook para que compartamos la experiencia de algún modo.

No todo ha sido correr últimamente... También me he unido a una iniciativa solidaria de concienciación sobre enfermedades raras y tuve la suerte de presentar una gala en el Teatre Principal de Maó. Creo que la gente se lo pasó bien.
Sé que no tendrá ni un cuarto de la mitad del mérito que tuvieron los valientes de la Compressport Trail dels Fars (CHAPEU POR TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS!!!) pero me alegra cambiar un rato el micrófono por las zapatillas porque aunque parezca mentira, me disteis mucha envidia el domingo.

“Oye, Dino, y de motivación, ¿cómo lo llevas?” Pues bastante bien, gracias. Me apetece mucho correr la carrera pero desde ya te digo que voy a ir a disfrutar porque me servirán como vacaciones. Después de desconectar 14 días en verano, del tute entre máster-trabajo y de dormir muy poco, este sábado será una especie de regalo a mi mismo. Un rato en el que preocuparme exclusivamente de correr y no partirme los dientes en alguna caída.

Las 50 sombras de Dino & Pi. Típico entreno a las tantas.
Llegado este momento, a pocas horas de empezar el reto, no me queda más que dar las gracias a todos los que me habéis animado, a los que me habéis desanimado, a los que habéis tenido la paciencia de aguantar todo este rollo y a los que de alguna manera sé que me mandaréis apoyo desde Menorca. Y en especial a Xavi Martos, de FX Advance, por el trabajo que hemo s hecho y aunque últimamente nos hemos tomado con calma las sesiones porque mi horario no da para más, no me cabe la menor duda de que será una de las primeras personas en las que pensaré cuando cruce la meta.

La parte teórica del Máster ya ha acabado, ahora me tocan las prácticas y entregar el proyecto final.

Porque que no te cabe la menor duda, estaré nervioso pero cruzaré la meta. Al precio que sea.

martes, 17 de febrero de 2015

Soy mi peor enemigo y me he puteado

Escribir con el calentón y el subidón que produce el haber salido a entrenar un rato y acabar haciendo el doble de los kilómetros previstos resulta más fácil. De entrada porque la tinta que utilizas, aunque sea cibernética, está condicionada por esa sensación que te recorre el cuerpo y que te hace sentir, de alguna manera, invencible. La verdad que una dosis de optimismo no me viene nada mal a poco más de una semana para enfrentarme a los 75 kilómetros de Formentera.

Llevo unos días dándole vueltas a un tema, me he equivocado. Desde el principio hasta el fin. He metido la pata en un pozo tan hondo que cuantas más vueltas le doy, más claro lo veo. He fallado en el planteamiento del reto de raíz, he querido ir mucho más allá de lo que en realidad debía. Plantearme hacer las tres trails –Formentera, Trail de Serra de Tramontana y Camí de Cavalls- así, como el que hace la lista de la compra del súper, es una vacilada.

Los que me conocen saben que acostumbro a tener los pies en el suelo en todos los momentos. Por ejemplo, cuando alguien me para por la calle y me dice que le gusta mucho como escribo u otro me dice que se lo pasa muy bien conmigo cuando cojo un micrófono y le doy al palique. Son comentarios que agradezco de corazón pero que no me sirven para mucho puesto que no me los tomo demasiado enserio. Me alegra que lo que hago guste pero no me cambia la forma de ver el día. A veces incluso me dicen que peco de humilde, pero a mi me gusta ser y pensar así, que no hago nada especial ni nada fuera de lo normal sino que simplemente hago lo que debo esforzándome y entregando lo mejor de mi.

Por eso, cada vez tengo más claro que lanzarme a comentaros que haría las tres trails así, a bombo y platillo fue un error. Le falté el respeto a las tres pruebas, le falté al respeto a cada kilómetro del trayecto, le falté al respeto a los que preparan minuciosamente cada prueba trabajando por un objetivo concreto y, me fallé a mi mismo.

Cuando empecé a correr lo hice como una afición para disfrutar. Poco a poco fui ganando distancia y perdiendo peso mientras disfrutaba como un enano con cada zancada. Meterme en este embolado ha hecho que algunas zancadas no las disfrutase, precisamente. Ha hecho que correr o salir a entrenar se convirtiera en una obligación cuando debía ser algo similar a una fiesta. Me ha hecho cambiar y eso, en definitiva, no me gusta.

Ahora no hay vuelta atrás, tengo la inscripción para Formentera y para Mallorca y no creo que me rinda sin intentarlo porque creo que lo lamentaré profundamente pero me gustaría que la motivación que me llevara a estas pruebas fuera la de hacerlas porque me hace feliz y no porque en una maldita tarde de julio me vine tan arriba que le falté el respeto a todo lo que le podía faltar. Me cubrí de gloria.

Ahora se me hace particularmente muy difícil dejar a un lado esa especie de sentimiento de culpabilidad que me rodea después de todos los esfuerzos que he hecho. No lo he tenido fácil para entrenar y he sacado tiempo de dónde verdaderamente no lo hay sacrificando muchas horas de sueño que al final me acababan pasando factura. No quiero, tampoco, pensar que todo ese esfuerzo ha sido en balde porque, aunque considero que he fallado, en el fondo no me lo merezco.

Siento que aquel reto que tanta ilusión me hacía no hace tanto, se ha convertido en una carga que me ha condicionado la preparación y que ahora no puedo quitarme de encima ni para descansar un rato.


Sí, lo he pasado mal y sé que no es culpa tuya porque, parafraseando a cualquier topicazo deportivo con el que acostumbraba a trabajar “la presión se la pone uno mismo”. Y en este caso creo que he sido mi peor enemigo. Al menos, el enemigo más hijo de puta. En fin. Nadie dijo que fuera fácil…