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jueves, 4 de diciembre de 2014

Runoterapia o el arte de mandarlo todo al carajo

(Escrito en algún momento entre día 24 y el 27 de noviembre) No hay mejor gasolina para el entrenamiento que un buen cabreo o, en su defecto, un auténtico día de mierda. Experimentar en carnes propias uno de esas jornadas que parecen inacabables y que vienen estupendamente aderezadas con triple ración de trabajo, correctamente gestionada, puede ser la excelente antesala de uno de los mejores entrenamientos. Y si alguien no piensa igual, que deje un comentario en el blog y lo debatimos.
Mi tesis no se basa en la facilidad que tenemos cuando nos agobiamos en mandarlo todo al carajo, enfundarnos las zapatillas y echarnos a la carretera o al camino. Mi reflexión, la de que enojados rendimos más y mejor, viene precedida de una sencilla explicación: Cuando más nos ofuscamos o más se empeña el mundo en tocarnos las narices, en nuestro interior el otro yo que deambula se empeña en largarse al paradiso. A ese lugar especial donde, no sabemos todavía demasiado bien porqué, somos otras personas y de lo más felicies entre kilómetros, zancadas y geles energéticos.

Los que me conocen saben que no soy de enfadarme. O al menos no de mostrarme enfadado, sino que interiorizo los mosqueos para invertirlos posteriormente en una tirada más o menos larga. Como la de esta noche. Este martes pasará a los anales de la historia como uno de los puñeteros peores días de mi existencia. Empezando por las más de siete horas de trabajo ininterrumpido y continuando con cinco horas de clase de máster, también sin pausa para desperezar el culo del asiento. Entre y entre, afortunadamente, he tenido 30 minutos para engullir la comida y largarme a Alaior a la UIB.

Si a esto le añadimos, como colofón, que la materia que se ha impartido ha sido lamentable a nivel organizativo como de entretenimiento (chuparse 18 exposiciones del tirón pueden provocar muerte encefálica y unas ganas de asesinar a alguien tremendas), el resultado es que me calzo las Vomero y le doy al asfalto, la única medicina natural que cuanta más te tomas mejor te sientes. Y así ha sido, unos 8 kilómetros a poco menos de cinco minutos el kilómetro con algunas subidas.

En realidad el cabreo no viene solo del martes. En realidad todo empezó el domingo cuando regresamos de pasar el fin de semana en Barcelona. El panorama de conexiones aéreas es tan lamentable en Menorca que la única empresa que conecta con la ciudad condal es Vueling y lo hace, literalmente, como le sale de los cojones. No solo porque te pide lo que quiere, a la hora de comprar el billete, sino que luego te hace viajar en un trasto que en algún momento de su anterior vida fue un avión.

Alguno sabrá que no soy demasiado amigo de volar y si encima me vienen a buscar a Barcelona con un avión viejo, con un montón de sillones rotos, con desperfectos y demás… Me tocó sentarme en la última fila y ¡OJO! No critico el espacio, porque si la política de la empresa dice que si quieres más espacio tienes que pagar, pues el que quiera o pueda que se lo pague. Yo hablo de que las últimas tres filas del aparato en cuestión tenían los respaldos rotos, no se mantenían rectos tal y como exige el protocolo de seguridad que te repiten en cada vuelo.

Cuando mides 190 centímetros, encajonarte en el minúsculo espacio supone un reto del tipo Tetris. El nivel de dificultad y de comodidad se complica al máximo cuando además el asiento de delante está roto y no puedes, porque físicamente es imposible, meter las piernas. Si pudieras estirarlas en el pasillo al menos se te pasaría el cabreo pero es que si encima la tripulación te pisa porque te encuentra en su camino y, en lugar de pedirte disculpas o darte alguna estúpida excusa como que en el anterior vuelo un grupo de críos han hecho el cazurro, se han cargado los asientos y no ha dado tiempo a repararlo… Pero no. Ni eso. La respuesta de la tripulación a mis más de 130 euros pagados por el billete fue ignorar el asunto, escurrir el bulto, pasarle el marrón a otro. Eso me hinchó aquello que cuelga a mitad de camino entre la rodilla y el ombligo.

Pero bueno. El finde en Barcelona sirvió para desconectar, lo necesitaba, hacer muchas compras y salir a correr. Pocas veces lo había hecho y acabé muy contento. Desde la plaza Alfons X hasta el hotel Vela, un poco de paseo por el paseo marítimo y regreso significó un total de 20 kilómetros. La verdad que satisfecho y medio. Además he cambiado el programa que a veces uso en el móvil y he empezado a utilizar el Strava. El primer día acabé contento, ya os iré comentando. Si me queréis buscar y agregar… Aunque ya os aviso que al ritmo que voy y la distancia que hago, es probable que no sea el rival que más juego os dé.


En fin, lo dicho. Un buen cabreo puede ser el mejor caldo para un entrenamiento de cojonudo. O, como lo llamo, runoterapia.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Kilómetros haciendo el payaso

Definitivamente soy un payaso. Un corredor payaso, ‘Clowunner’ puede que lo llamen los americanos que tienen nombre para todo. Cuando salgo a correr sin ganas el cerebro me da vueltas buscando algo con lo que entretenerme y más cuando al kilómetro 3 de un entreno en teoría de 20, el mp3 ‘fa figa’. Y ¿qué pasa si me aburro con una cámara? Que salen chorradas como la del video adjunto.
Van pasando las semanas y parece que los dolores diodenales que me fastidiaron no hace tanto son historia. Hoy (por el domingo 9 de noviembre) he salido a trotar sin ganas y cansado y no han salido 20 por la sencilla razón de que tenía trabajo y tenía que volver cuanto antes a mi centro de operaciones especiales. Pero si que han salido 12-14 a un buen ritmo y con una progresión de menos a más en cuanto a sensaciones.

La verdad es que quedarme sin música me ha fastidiado porque me suelo poner podcast de programas de radio sobre todo de Milenio 3 que me ayudan a pensar en muchas cosas menos en correr. Para hoy había reservado el programa que hicieron con motivo de Halloween y me he tenido que quedar con las ganas… Así que esta semana me tocará salir a correr más días para poderlo escuchar… Son tres horas de programa.

Focaccia de jamón y queso + Zumo de Naranja... BRUTAL
Físicamente me encuentro bien, sigo con los problemas con la comida pero poco a poco voy controlándome más y mejor. Uno de los hándicaps que tiene este proyecto de correr las trails de Formentera, Serra Tramuntana en Mallorca y Camí de Cavalls en Menorca es que lo he tomado con mucho tiempo de antelación y puede que ese amplio margen de entrenamiento afecte a la autoexigencia. Lo notará también mi entrenador de FX Advance, Xavi Martos, al que tengo algo abandonado últimamente pero es que mis día a día son una locura. Sé que me quedan más de tres meses para los 75 kilómetros de Formentera y por lo tanto mi cuerpo anda medio relajado pero está todo controlado. No falta motivación, falta tiempo.

También el máster que estoy estudiando no ayuda a tener tiempo… Lo poco que me queda es a unas horas intempestivas y en las que únicamente apetecen dos cosas… Dormir o estar pegándote un fiestote de los antológicos. Últimamente ando escaso de lo uno y de lo otro y me siento muchísimo más de lo que quisiera delante del ordenador.

Una de las cosas que os recomiendo es que probéis los desayunos de la cafetería Antartida en la plaza Biosfera, en Maó. No es que sean deliciosos, es que curan agujetas y toda la tralla que le hayáis pegado a las piernas.

Pero, como decía Serrat, “Todo pasa, todo queda” y en unos meses seré, además de licenciado en Periodismo y Comunicación y runner de pacotilla, masterizado para dar clases. No sé si lo lograré nunca pero es un reto que me apasiona.



Para los tecnoadictos y los high-tech-lovers, os dejo una foto de la ruta que en teoría he hecho con la distancia y los tiempos que en teoría me ha salido según runkeeper… Ya sabéis, el típico domingo que sales a correr, te vienes arriba y en poco más de una hora haces 54 kilómetros a un ritmo de 1:10 el kilómetro. Lo típico. El mundo, definitivamente, está loco. Me encanta.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El mal sabor que te queda cuando casi te atropellan

Podría sentarme aquí y ahora y despotricar de ti de tus muertos. Vomitar todo el odio, la rabia y la ira que he acumulado para que te atragantes, te ahogues o te pudras con ello. Porque desde estas líneas te deseo lo peor de ahora en adelante, que no nos volvamos a cruzar ni en este ni en otro camino. Que te evapores solitario y miserable en la más absoluta nada.

Te hablo a ti, conductor que se cree amo y señor del asfalto, opositando en cada curva para temerario mayor mientras la muerte, la fortuna  o qué se yo, te gestiona unos créditos de más, un rato de propina para que le fastidies la vida a otro. Y tú tampoco te escapas, ciclista sabelotodo que crees que te escuda una especie de yelmo invisible que soporta cualquier cosa cuando la verdad es que eres más vulnerable que nada. Cabalgas a tus anchas por el asfalto, por el camino, indiferentemente mientras maldices a cuanto conductor te adelanta como si el código de circulación vial llevara tu firma de puño y letra.


Y tu, corredor kamikaze, tampoco te quedas atrás. Tú que presumes de rutas imposibles a horas intempestivas declinando llevar prendas que ayuden a que te vean por miedo  a que te estropeen esa dichosa fotografía que colgarás en tu perfil de cualquier red social a la espera de que a base de coleccionar ‘Me gustas’ y comentarios consigas llenar el vacío que hay en tu vida. Esa vida que te empeñas en recortar, de imprudencia en imprudencia, mientras señalas que la culpa no es tuya, que la culpa es de otros. Otros que quizá no pagarán un precio tan alto como el tuyo si un día el “casi” se convierte en “no pude hacer nada”. Mientras a ti te toca saldar cuentas con el silencio y la nada absoluta, aquel que no tenía ninguna culpa deberá cargar con el inaguantable peso de haberte gestionado un billete en primera clase al otro barrio sin acuse de recibo. Os hablo a todos los que os empeñáis en transgredir la norma y hacéis que nuestro hobby se convierta en una partida de ruleta rusa.

Pensaba que el cabreo se me pasaría llegados al cuarto párrafo pero no, todavía sigo mosqueado. Este lunes, sobre las 22 horas, casi me atropella una motocicleta mientras cruzaba un paso de peatones en la rotonda de Via Ronda que va hacia Malbúger. Iba corriendo con el perro cuando he visto que venía una motocicleta, una 49CC para colmo. Ingenuo de mi he pensado que tenía preferencia al tratarse de un paso de cebra y he seguido aumentando el ritmo para dejar atrás cuanto antes el trocito de asfalto. El Valentino Rossi de pacotilla, en lugar de frenar, ha acelerado intentando cruzar antes que yo, para evitarse tener que parar dos segundos, lo que tardo en dar una zancada con mis patas largas. Las prisas –Imagino que llegaba tarde para ver Pokemon, Dora la Exploradora, Bob Esponja o la bazofia televisiva que se inyecta la canalla hoy en día antes de largarse a sobar- y la humedad le han jugado una mala pasada y casi acaba en el suelo mientras frenaba y la rueda trasera perdía estabilidad. Por ahorrarse dos miserables segundos…

Me ha fastidiado un entreno en el que ya de por sí estaba mosqueado. Nuevo lunes con horario lamentable, trabajo de las 8 a las 15 horas, con una reunión posterior de trabajo que me ha dado un margen de 40 minutos aproximados para comer y reemprender el rumbo hacia el máster donde he pasado cuatro horas más.

He llegado a casa con la imperiosa necesidad de soltar las piernas después de hacer de speaker durante más de 4 horas el domingo en la Mitja Marató. Me lo pasé genial a pesar de que no pude correr. Ando todavía renqueante de molestias varias y aunque podría haber corrido, preferí descansar para poder afrontar esta semana de forma distinta. Ya que estoy, os pido disculpas a los que me pudiese equivocar al citar vuestro nombre, creo que no fueron muchos pero hay que hacer más grande el dorsal y las letras. Con todo, espero que lo pasarais bien en vuestro gran día.

A nivel técnico, hoy han tocado unos ocho kilómetros a un buen ritmo, sin reloj, por sensaciones. ¿Cómo se hace esto? Fácil, si mientras vas corriendo la sensación es que no puedes más, es que lo estás haciendo bien.


Por lo demás, todo en orden y con ganas de pegarme una buena tirada el finde si el cuerpo me da una tregua. Y si ningún motoratón del espacio se empeña en darme matarile antes de hora. 

martes, 28 de octubre de 2014

Latigazos en el culo y en la moral. Una mala racha

En la vida de todo deportista, amateur o profesional, hay un antes y un después de la primera pinzada en el culo que te deja, sin saber muy bien porqué, limitado de movimientos y por momentos, presa del pánico, indefenso. En mi caso, imagino, es el cúmulo de notas negativas que revienta como si de un grano de pus se tratara pringando por doquier.

Como habrás notado por mi peculiar tono optimista del principio, no están siendo unas semanas fáciles. Después del subidón que me dio el buen entreno de El Toro ahora voy cosechando malas sensaciones, dolores y dudas que no hacen sino alejarme de mi primer gran objetivo del 28 de febrero, la Trail de Formentera.

Imagino que el día a día en el que alterno unas siete horas de trabajo con cuatro horas de máster, un ratito para comer y llegar a casa sobre las 21.30 hecho papilla y tener que ponerme a hacer los deberes ayuda a que en los entrenamientos no rinda, tenga un sueño desproporcional y no me apetezca nada salir a trotar. En lo único que pienso es en dormir hasta que el cuerpo me diga basta. Los que me conocéis mejor sabéis que no me gusta nada dormir, que prefiero madrugar y aprovechar el día así que imaginaros cómo estoy.

 
Otro aspecto en el que estoy teniendo un rendimiento lamentable es en el tema de la comida. Me apliqué muy bien durante todo el mes de septiembre después de las fiestas de Gràcia y hasta mediados de octubre todo fue de lujo. No sé si os ha pasado pero el hecho de ir de culo día a día hace que tenga más hambre, imagino que por los nervios, y que sea capaz de comerme dos bocadillos para desayunar, comer mucho y mal, merendar en Ca Na Maruja varias pastas (es el local que me pilla más cerca de la Universidad en Alaior) y luego me dé otro festín antes de dormir. Al menos llevo un mes y medio sin comérmelas uñas. Imagino que eso también influye. Con Xavi Martos, mi coach de FX Advance,hemos tratado el tema del comer en la última sesión y tengo que mejorar, básicamente, en la respiración, hacer unos ejercicios que me tranquilicen y hagan que disfrute del hecho de comer sin preocuparme de nada más. Que disfrute de la comida sin más. Ojalá funcione.
Pero como os comentaba el colmo fue el sábado por la tarde-noche. Iba hacia casa andando por la calle cargado con una bolsa de la compra que apenas pesaba cuando de golpe, me pegó un latigazo en el culo que me produjo un dolor punzante que me llegaba hasta el talón del pie izquierdo. Lejos de ser algo puntual, el dolor se fue incrementando hasta el punto de que el cuerpo me iba para atrás y no podía hacer nada para remediarlo. Peor se puso cuando allí, tal que una estatua de las Ramblas en Barcelona, pasaron dos jóvenes que me miraron burlándose. No me podía mover y mucho menos defenderme de sus risas. La situación fue realmente patética.

El dolor menguó sensiblemente pero el domingo, que tenía previstos 30 kilómetros de trail me tocó reposo absoluto. El dolor, lejos de largarse con otro, cambió la nalga izquierda por la derecha aunque en menor grado. Fue soportable. Pero me toca las narices que a una semana de la Mitja Marató deMenorca tenga la sensación de que no solo no he ganado nada en estos meses de entrenamiento sino que he perdido todo lo acumulado en los últimos cuatro años desde que corro.


La parte positiva es que he estrenado calzado nuevo. Clara me ha regalado por mi cumple -29 ya- unas Nike Vomero, unos auténticos guantes para los pies, con los que únicamente te tienes que preocupar de ir respirando porque de las zancadas se encargan ellas. Las he bautizado Kilo y Metro. Son bonitas como ellas solas. A ver si un día os hago un post con el calzado y el equipo que suelo llevar. 

En fin, os dejo que el culo me empieza a doler. Hoy he dejado a un lado las molestias y he hecho un entreno de intensidad. He salido desde la plaza Eivissa hasta Sant Lluís a 70-80 por ciento y he vuelto en 51 minutos. Los pulmones bien, gracias, pero las piernas algo pesadas. Igual que el culo. Y la moral. Pero qué se le va a hacer.

viernes, 17 de octubre de 2014

Correr y la vida van de la mano. PRIMER VIDEO GO PRO!

Cuantos más kilómetros recorro más claro tengo que la vida y el hecho de correr van de la mano. O del pie. O como quiera que se junten dos conceptos que a priori pueden parecer tan lejanos y acaban juntos. Personalmente no creo que haya entrenamientos positivos y negativos, aunque alguna vez lo haya dicho en caliente. Todos los entrenamientos suman y aportan aunque no siempre en los aspectos que imaginábamos y por eso nos cuesta valorarlos.


Hoy, varios meses después, debuto con mi primer video íntegramente editado con la GoPro. Sé que hace semanas que lo esperabais pero la verdad es que ando limitado de tiempo y cuando salgo a correr me centro en otras cosas y con más facilidad de la que querría me dejo la cámara en casa o la cojo y me olvido de la tarjeta de memoria… Sí, soy un desastre pero como podéis ver poco a poco voy cumpliendo. A lo que iba.

Aquí tenéis un resumen de mi entrenamiento del pasado domingo en el que rescataría de entre lo más destacado el breve encuentro que tuve con Pere, un deportista que lo mismo te acaba una carrera de 185 kilómetros que te hace un Ironman, para quitarse el sombrero. 32 kilómetros por Camí de Cavalls con mucha humedad, excelentes sensaciones al principio, las piernas me pedían kilómetros, pero pasando sed a ratos –sobre todo hasta llegar a Es Grau, que no sé qué kilómetro era- y hambre –Sólo me llevé un gel y dos barritas-. Otro error es que perdí mucho tiempo en cosas que no eran las de correr como el hecho de tener que parar en el super des Grau a repostar y, ya en Sa Mesquida, invertir más de 20 minutos con unos amigos que me encontré allí para ponernos al día. Todo hizo que sintiera las piernas cada vez más pesadas y que me cansara, pero no dejan de ser excusas.

Al final el chivato del móvil me sopló que cayeron 32 kilómetros en más de 4 horas. A los enfermos de las marcas les parecerá horroroso o lo calificarán de mal entreno. Yo prefiero quedarme con que mi cuerpo respondió bien cuando no le quedaba agua y que cuando le entró el bajón entre Es Grau y Sa Mesquida y pensaba que no iba a seguir, me zampé las cuestas y el asfalto hasta llegar a Maó más fresco que una rosa. No sé si se lo debo a las barritas energéticas de Isostar o a que alguien desde arriba me echó un cable.

Lógicamente acabé cabreado al llegar a casa. Tenía a Pi, mi perro, meándose porque su dueño hizo el panoli en el Camí de Cavalls y se retrasó en su cita mañanera. Se portó como un campeón, no solamente no se comió el sofá –una práctica a la que se ha aficionado últimamente- sino que demostró una firmeza y una entereza en su contención digna de admirar.

Lo que os comentaba, que en la vida como en el correr tienes días que parecen más malos que buenos y momentos en los que lo único que te apetece es arrojar la toalla pero no queda otra que seguir adelante porque lo que ahora te parece un gran problema o una gran cuesta poco después resulta que tampoco no era para tanto y la cuesta se ha transformado en una rampa que te hace ir más rápido que nunca. Y todo es más fácil.
Sobre el video… Qué os voy a contar… La primera vez que me senté a escribir también me salió un ñordo impublicable pero se publicó porque fallando es como se llega a aprender. Confío que los próximos vídeos serán mejores pero al menos ya he dado el primer gran paso de publicar el primero… Tened piedad, majos, que no me conformaré con esto e iré a más! LO PROMETO!



Espero que todos y todas estéis entrenando y disfrutando de este verano que se resiste a partir y de este otoño mareado que nos regala aún mediodías de playas vacías increíbles con la mejor de las compañías. Gracias a mi fotógrafa particular.

lunes, 6 de octubre de 2014

Toreando El Toro

Sé que os tengo abandonados, puede que alguno lo agradezca, pero cada vez tengo que hacer más maniobras para encontrar un rato, calzarme las bambas y echar a correr o a volar. Si ya lo tenía jodido entre trabajo y demás, ahora se suma que me he apuntado a un máster para llegar a ser profesor algún día que significa cuatro horas de clase al día de lunes a jueves. Más las siete horas de trabajo en el Diario Menorca. Nada, que me apetece complicarme un pelín más la vida.

Casi sin quererlo, ya estamos en octubre. Llevo ya prácticamente dos meses de entrenamiento y la verdad es que noto los beneficios. Estoy más fuerte física y mentalmente, he adelgazado, me siento mejor y más satisfecho aunque el precio a pagar sea el de recortarle horas al sueño.
Me gustaría daros datos y números –Aunque a mi me resulta muy aburrido- para que os hicierais una idea pero los que me conocen saben que no suelo tenerlo en cuenta. Pero por curiosidad calculé el pasado fin de semana (26, 27, 28 y 29 de septiembre) y de viernes a lunes me salieron 70 kilómetros. Se repartieron entre 14 en Camí de Cavalls el viernes, 15 también en Camí de Cavalls el sábado, unos 10 andando el domingo por la mañana y otros 10 corriendo por la noche de asfalto y 21 de asfalto el lunes por la noche. Evidentemente no todos los fines de semana son así pero las sensaciones son buenísimas.

Creo que a Telefónica no le gustó mi último artículo deopinión en el que me metía con ellos y ha boicoteado mi conexión a Internet en las últimas dos semanas, eso también ha ayudado a que no os contara cómo me va porque en el trabajo no encuentro el ambiente indicado para sentarme a escribir sobre esta pasión, esta adicción al sufrimiento.


Bueno, ya me he inscrito en la prueba de Formentera y en la de la Serra de Tramontana. Al final en ésta última haré la Trail, de 65 kilómetros, que tiene un desnivel de más de 2000 metros. Sé que no es lo que os prometí al principio del blog pero he hablado con mucha gente que ya ha hecho la prueba y creo que si quiero hacer la de 185 kilómetros de Camí de Cavalls no puedo forzar tanto. Cura de humildad, creencia limitante o realidad como un templo. El tiempo dirá.




Este fin de semana Xavier Martos, mi coach motivacional deFX Advance, ha estado en Menorca, en Maó dando una charla y lo hemos aprovechado para hacer una sesión en vivo en el escenario más exigente de la Isla, la montaña de El Toro con sus 340 y pico metros de altura. Pues bien el sábado nos plantamos en Es Mercadal y, con la ayuda de Gaspar Roura, gerente de la empresa de representación de deportistas Just Play, hicimos el entreno.



Fue curioso porque subí dos veces corriendo todo el rato y ellos dos iban en un coche siguiéndome y grabándome con la GoPro (la mía, como soy idiota, no la pude usar porque me dejé la tarjeta en casa…). Mis sensaciones fueron muy positivas, vi reflejado todo el trabajo que llevo acumulado. Corrí todo el tramo, desde la rotonda de abajo hasta el mismo parking de autobuses y fue gracioso porque algunos turistas me animaban. Con el montaje que hicimos grabando y demás puede que se pensaran que era profesional… O algo.



Terminé cansado pero no agotado. Una pierna dolorida pero bien de pulmones, incluso pude sprintar al final de las dos subidas y en mitad de las dos bajadas. Os dejo varios videos de la primera subida y la primera bajada hechos con el móvil.


Lo mejor fue al final, cuando hicimos sesión con Xavi. Me dolía la pierna, nada serio solo típicas molestias, y con unos ejercicios logró que las molestias se esfumaran. No estaba para volver a subir pero si que andaba sin problemas… El problema lo tuve el día después, que me vine arriba con la terapia y no estiré como tendría que haberlo hecho y las agujetas me regalaron una buena dosis de humildad. El camino será largo y difícil pero no me cabe duda de que valdrá la pena.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi motivación: 'Nobody said it was easy'

El cerebro humano, el propio al menos, se deja manipular de una forma tremendamente fácil. Puede que en la misma tarde te sientas eufórico yendo al trabajo porque acaba de sonar tu canción favorita en la radio y que unas horas después, inmerso ya en el entrenamiento que toca, te sientas hundido en la miseria, cansado, hastiado o simplemente hecho polvo. Es entonces cuando nunca viene mal una dosis de motivación.
En el tiempo que andamos en esto del correr como cabras pero con sentido, muchos hemos localizado y focalizado nuestra frase perfecta. Aquel puñado de palabras que ya sea un domingo a las 5 de la mañana o un viernes a las 10 de la noche, nos inspiran a calzarnos las zapatillas, la camiseta chula de entrenar y tirar al monte, al asfalto o al Camí de Cavalls.

La mía es una frase que me acompaña desde el día que me la enseñaron. ‘Nobody said it was easy’. Forma parte de la canción ‘The Scientist’, de Cold Play. Es una banda a la que recurro muy habitualmente para entrenar porque la sencillez y la calidez de sus letras me inspiran. A correr y a pensar. Nadie dijo que fuera fácil. Creo que resume perfectamente la filosofía que rodea a todo este mundillo del ‘running’.


Primero, eliges entre las tropecientas carreras que se ofrecen aquella que te ilusiona. Segundo, diseñas un plan de trabajo o entrenamiento. Tercero, lo empiezas, lo sigues puntualmente, lo mandas al carajo unas tres o cuatro veces en aquellos tres o cuatro días en los que crees que no avanzas o que no llegarás a nada. Cuarto, milagrosamente y sin saber la razón recuperas la confianza en ti, en el plan de trabajo, en la humanidad y te abrazas a aquello de que ‘nadie dijo que fuera fácil’. Cinco, te vacías en mitad de la carrera para disfrutar con cada paso, cada metro, cada kilómetro y sentirte invencible en la línea de meta.

Otra canción que también me empuja cuando hace falta, es ‘A Sky Full of Stars’, del mismo grupo. Ya os digo que Cold Play me sirve de buena gasolina cuando las piernas aflojan. 


Otro truquillo que suelo utilizar antes de salir a entrenar es prepararme algunos videos virales de estos que te ponen a tope. No, no videos de esos que estáis pensando y que abundan en Internet. Hablo de montajes que te aseguran que nada es imposible, que cualquier esfuerzo vale la pena, que todo lo que hoy entrenas es una primera victoria para el mañana o simplemente que tú eres el campeón. Este video que os pongo a continuación es mi preferido y recuerdo que me lo envió Dani Coll el día que fuimos a hacer la Trail de Formentera. Me lo envió la noche antes de la carrera y se me quitaron las ganas de dormir, quería salir a correr sin perder tiempo y aprovechando la motivación. ¿Qué os parece?  ¿Tenéis alguna canción que os motive especialmente para entrenar o algún video?

A nivel técnico, comentaros que para el 1 de septiembre me propuse como objetivo ser capaz de correr 20 kilómetros en un entrenamiento sin que el cuerpo me despreciara al día siguiente. Bien, conseguido. El lunes pasado corrí 20 kilómetros a un ritmo casi todo el rato de 5 minutos pero como en el circuito el último kilómetro y pico son en subida al final el crono marcó de media 5:07, lo que no está nada mal.

El miércoles pasado probé de entrenar en Camí de Cavalls y a pleno sol, de las 9.30 a las 11.30 y fue muy duro. Hice el tramo que une Sa Mesquida con la cala de Sa Torreta, pasado Es Grau y me salieron unos 13 kilómetros con mucho sube y baja. Estoy acostumbrado, de momento, a correr por asfalto y de noche por lo que mi cuerpo lo acabó pagando y acentuó la demanda de agua. Pude controlar los momentos críticos y caminar lo que no alcancé a correr, aunque es cierto que si no pensé en sentarme y enviarlo todo a tomar viento unas cinco veces, no lo pensé ninguna.


El entrenamiento sirvió, además, para hacer un trabajo sobre campo del proyecto que estoy llevando a cabo de la mano de FX Advance y Xavi Martos y Gaspar Roura, mis ‘coachs’. Consistió en incrementar los sentimientos mientras corría y tomar nota de aquellos aspectos físicos que me condicionaron el entrenamiento. Dolores, molestias y demás. Creo que lo hice bien, muy bien de hecho, porque incluso analicé los aspectos que me rodeaban más allá de lo físico y descubrí que cuando sales a entrenar y el panorama pinta complicado, tienes que cargar en el reproductor de música una buena lista de canciones que te motiven y no una selección de música que en realidad sirve para arrimar cebolleta en alguna discoteca. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Perder para ganar


Perdón. Lo sé. A los que soléis pasaros por esta página os he dejado unos días abandonados, mi culpa. El verano es sinónimo de vacaciones y mientras los que las hacen son tus compañeros de trabajo el resultado es que se te multiplica el trabajo y acabas hasta el gorro de estar delante del ordenador, lo que complica que cuando llegue a casa me ponga a teclear otra vez. La noticia positiva es que no he dejado de correr ni de entrenar. La negativa es que de un tiempo a esta parte me rodea un halo negativo que condiciona todos los entrenamientos y que espero que se resuelva coincidiendo con el fin del verano y del calor.


Lo mejor de entrenar en una isla es que cuando acabas
puedes combatir el calor con un buen baño... :)
Las últimas dos semanas que os he abandonado he cumplido prácticamente con todo lo previsto. Ir acumulando kilómetros en tandas de entre 13 y 16 kilómetros, siempre por asfalto y aparcando de momento las series. El problema es que el calor todavía ahoga. La última tirada la hice el martes, y las sensaciones fueron tan malas que a falta de 2 kilómetros para terminar el entreno me puse a andar porque estaba literalmente empapado en sudor. Y eso que corrí de las 21.15 a las 22.30. Me agobié bastante por el calor y la cabeza me falló.

Llevo cinco años corriendo y creo que he llegado a un punto en el que conozco mi cuerpo y las sensaciones que experimenta. Hasta ahora había podido salir a lo largo del verano en el mismo horario sin necesidad de llevar agua –Eso sí, pegándome una buena hidratación previa- y no había tenido problemas. Ayer, lo reconozco, un bidoncito de agua hubiese ayudado a terminar el entreno. ¿Fue una derrota? Comentémoslo…

La vida, de momento, me ha enseñado que para ganar primero tienes que perder. Tienes que verte sin ninguna opción de victoria y en el pozo para entonces, cuando ya nada puede ir peor, no tener otro remedio que ir adelante. Por eso creo que entrenamientos en los que las sensaciones son tremendamente malas también son necesarios y más si los consigues acabar entera o prácticamente.

A nivel psicológico –Que me habéis comentado que es lo que verdaderamente os llama la atención-, con Xavi Martos, de FX Addvance, hemos estado trabajando las fobias a partir de ejercicios que buscan reducir la angustia que puedan generarme a la hora de entrenar. Son técnicas de liberación emocional. También hemos tratado el tema de la autoimagen, la relación que hay entre nuestro mundo interior y el exterior y lo que nos puede afectar en el rendimiento.

Ya me tocó empuñar el micro en la Compressport Trail Menorca
camí de Cavalls 2014.

A nivel anecdótico, comentaros que el pasado 8 de agosto me tocó hacer de ‘speaker’ en la carrera de la Luna Llena, en Sant Lluís. Vinieron más de 1.000 personas entre participantes, acompañantes y público en general. ‘Lo del micro’ es algo que me gusta porque me permite animar a los que corréis y, como alguno me habéis confesado, haceros sentir especiales. No os sintáis únicamente especiales por el hecho de que os nombre, sentíroslo cada día porque realmente lo sois. Si una persona da el máximo en aquello que hace, se vacía y acaba convencido de que ha hecho todo lo que podía, esa persona es especial. Es un ganador, un superdeportista de élite, un macho alfa… Como queráis llamarlo. No esperéis que un pelma con un micro os lo haga sentir. No lo necesitáis.

lunes, 11 de agosto de 2014

Parece que no lo voy a conseguir.

No lo voy a conseguir, no voy a terminar las tres Ultra-Trails de Baleares del 2015. La ilusión me ha durado algo más de una semana y no veas cómo joroba llegar a esta conclusión tan pronto. Según mi entrenador psicológico, Xavi Martos, de la empresa FX Advance, el hecho de que el título del blog sea ‘Dino Hero’, influirá negativamente en mi rendimiento. Es una explicación curiosa, de esas que cuesta creer pero que debo creer si he aceptado su ayuda para cumplir el objetivo fijado.

En realidad la explicación es cuanto menos extraña. Mi nombre es Bernardino Andrés Gelabert Petrus pero desde siempre me han llamado Dino, o lo que es lo mismo si lo separamos: Di no. Me comenta Martos que en la vida todo aquel que va más allá de lo que se ha establecido, el que rompe sus miedos, sus paradigmas, se le conoce como héroe. En este sentido –y antes de que hagáis bromas puntualizo que no pretendo ser un héroe de capa y antifaz- si este blog se titula ‘DinoHero’ estoy diciéndome de una forma directa o indirecta que no quiero ser el héroe, lo que a la larga influirá negativamente en mi rendimiento o en el devenir del objetivo. ¿A qué resulta curioso?

Por otro lado, Xavi me explica que el hecho de que terminase los 185 kilómetros en 2013 también se dio en parte a lo de mi nombre. En las tres o cuatro veces que me planteé abandonar mi mente, mi psiquismo, aplicó de forma inconsciente la fórmula: ¿Dino abandonar? ¡Di no a abandonar! Así de estropeado llegué a meta jejeje
Pues aquí me encuentro, divagando sobre si tengo que cambiar el nombre del blog o qué hago. ¿Tú qué harías en mi lugar? Deja un comentario y a ver si llegamos a una conclusión… J


Lo mejor de entrenar en esta época es acompañarlo de un merecido baño.


Por lo demás, los entrenamientos siguen. El lunes me tocó sesión de series en la playa de Sa Mesquida. Subir y bajar cinco veces a un nivel de intensidad considerable la montañita que se conoce como ‘Es Pà Gros’. A la tercera serie las piernas me temblaban y parecía que me iba a caer. Es la primera vez que hago entrenamientos específicos y por eso he optado por empezar cuanto antes. Me parecen muy aburridos porque lo que realmente me gusta es perderme dos, tres o cuatro horas por el Camí de Cavalls corriendo, simplemente.

Con Lluís Sanjuan antes de empezar
los 185 kilómetros en 2013.
Mi amigo Lluís Sanjuan, con el que he entrenado infinidad de veces y pienso hacerlo infinidad de veces más, me advirtió cuando hablábamos del reto: “Estas hecho un tirillas”. La verdad es que si quiero hacer tres ultras en tres meses (entre finales de febrero y mediados de mayo) un punto muy importante es reforzar la musculatura. Me tocará, como decía al principio, romper el paradigma e ir más allá porque detesto las rutinas de piernas en las salas de fitness así como tener que hacer series. No sé a ti pero a mi meterme en un circuito de atletismo y dar vueltas, y vuueeltas, y vuuuuueeeeeeltaaaaaas… Sencillamente me aburre.

También estoy aprovechando el verano para nadar muchísimo. Puede que de cara al septiembre me plantee apuntarme al polideportivo de Maó para tener pista de atletismo, sala fitness y una piscina para intentar compensar el entrenamiento y que no todo sea correr. 

Imagino que entre tanto aburrimiento y tanto tiempo me dará tiempo a pensar y a decidirme si cambio el nombre al blog (un auténtico follón porque debería cambiar también la dirección web) o si me lo tomo como un adversidad más en un camino ya de por si complicado en el que no nos queda otra que seguir avanzando.
Más que nada porque eso es la vida, un camino que a ratos nos presenta complicaciones que nos parecen imposibles y a ratos nos lo pone fácil y nos lo sirve todo en bandeja. En fin…



PD: Os dejo un video en el que se comenta un tema muy chulo. La repercusión 'física' de las palabras sobre el psiquismo humano y su efecto sobre las estructuras moleculares. Creo que es muy interesante para que veáis el efecto que tiene sobre el cuerpo humano, que es un 75 por ciento agua, las palabras que lo rodean. Creo que más de uno podemos depurar nuestro ambiente para que no nos resulte tan nocivo. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Un truco/castigo que suelo utilizar cuando 'no hago los deberes'

A mi, hacer 10 kilómetros, me da mucho palo. Correr, digan lo que digan, da mucha pereza. Es cierto que una vez que nos enfundamos las zapatillas no hay temporal que nos pare y que nos cuesta poco saltarnos a la torera el límite de distancia o tiempo fijado. Pero hasta ese momento nos pesa el alma una barbaridad...

Para motivarme y cumplir con la labor imagino un juego, busco obligaciones o simplemente me convenzo de que hay que hacerlo y, además, disfrutarlo. Sucede que en mi interior está el 'Yo cerebro' y el 'Yo corazón'. El primero es el que un buen domingo de agosto por la tarde se quedaría en el sofá deshojando horas hasta el lunes por la mañana o, como máximo, haría lo mismo pero tumbado a la bartola en  una playa. El segundo, el que me cae mejor, es el que le echa coraje y huevos, el que tira del carro.

Hoy me ha pasado una de esas cosas. Llevo posponiendo lo de salir a correr varios días. Si os soy sincero me cabrea pensarlo pero las prioridades han sido otras. En lugar de dejar que mi 'Yo cerebro' se libre de esta de rositas, 'Yo corazón' ha decidido darle una lección. Para ser riguroso con los entrenamientos hace ya algún tiempo que me castigo a mi mismo cuando no hago lo que toca. En este caso me he castigado teniéndome que levantar de la playa a las 16.00 horas de un buen domingo para cascarme 10 kilómetros por una ruta bastante 'rompepiernas'. Para que se/me jorobe. Además teniendo en cuenta que ayer se me complicó la noche por las fiestas de Llucmasanes y me fui a dormir a las 5 de la mañana y bien hidratado a conciencia de cerveza, la obligación/castigo ha sido merecida. Aunque en mi defensa diré que fui y volví a las fiestas caminando. Jejejeje.

Es una práctica muy habitual y la verdad es que me funciona porque cuando no me apetece entrenar pienso que en la siguiente tirada tendré que hacer el doble de kilómetros o de tiempo y cuando ya llevo unas cuantas, la pereza se marcha rápido y me pongo al lío. Es uno de mis trucos, ser estricto conmigo mismo. Es un consejo que, además, se puede extrapolar a cualquier situación del día a día. Si no estás satisfecho por el trabajo que has hecho o si en casa has tenido un mal día, exígete más y da lo mejor de tí mismo.

Otro truco que me gusta es salir a correr con el perro. Se llama 'Pi' y la verdad es que entre Clara y yo lo tenemos muy en forma. Le encanta correr detras de las pelotas de tenis que le tiramos. La verdad es que su instinto es correr. Es un perro 'hacendado', de marca blanca, una mezcla de sobras que quedaban en la estantería, pero es un gran perro. No me gusta llevármelo por Camí de Cavalls primero  por respeto a otros usuarios del camino que puede que no le gusten los animales o desconfíen de ellos (yo he tenido más de un disgusto con un dueño despistado y pasota) y segundo porque está prohibido soltarlo.

La cara de felicidad que pone el animal cuando subimos, bajamos, giramos, corremos, andamos... No tiene precio. Es la misma, para que os hagáis una idea, a la que se nos queda a nosotros cuando dejamos todos los problemas atrás para salir a trotar un rato. Si, cara de tontorrón feliz. Aunque hoy no os negaré que hemos pasado un poco de sed.

He visto que el primer capítulo de 'Dino Hero' ha tenido éxito y a la gente parece que le ha gustado. La verdad es que me debería cambiar el nombre a 'Dino idiota', 'Dino tonto' o 'Dino despistado' porque he ido a entrenar sin la Go Pro, me la he dejado. He hecho un video aprovechando la tirada con el móvil. OS PIDO DISCULPAS de antemano. Prometo que no volverá a suceder. Es una de esas cosas raras que se nos ocurre cuando vamos corriendo y que nos parece que la debemos compartir.

La verdad es que dejando a un lado los problemillas que he tenido para ponerme a correr estos últimos días, la ambición de cara al proyecto la tengo al máximo. Tengo muchísimas ganas de empezar con las tiradas largas, perderme tres y cuatro horas por algún camino, pero tengo los piés en el suelo y sé que no es el momento. El primer objetivo que nos hemos fijado con Xavi Martos, mi preparador psicológico de la empresa FX Advance, es que el día 1 de septiembre pueda hacer 20 kilómetros sin que el día siguiente sea un suplicio. 

A día de hoy sé que los puedo correr sin problemas pero acabaría tan tocado y con molestias que luego estaría unos días acordándome negativamente de ellos y creo que si me pasara lo único que conseguiría sería retroceder en lugar de avanzar en este camino de siete meses en el que nos hemos metido.

Por lo demás, todo en orden. Todavía pendiente de diseñar el plan de trabajo que incluirá gimnasio y piscina, si todo va bien, y que espero que me ayude a terminar las tres ultra trails de Baleares en 2015.

Sin más, un abrazo para todos. Salut i KM! :)


PD: Creo que me he pasado escribiendo hoy. Prometo ser más breve el próximo día.

martes, 29 de julio de 2014

Empieza un camino de siete meses. ¿Me acompañas?



Quién puñetas me manda a mí. Puede que sea al tópico al que me aferre en unos días, semanas o meses cuando esté en mitad de la nada corriendo, sin agua o con alguna molestia y lo único que me apetezca sea tumbarme en el sofá a ver la vida pasar. Puede que incluso por días arroje la toalla convencido de que este camino no lleva a ningún lugar. Pero bueno, al menos he dado el primer paso. Estrenar un canal por el que compartir mis experiencias, mis historias, mis entrenamientos y alguna chorrada más. Un contrato virtual que nos une “en la salud y en la enfermedad…” y que me obligará, cuanto menos apetezca, a ponerme las pilas y nutrir tu hambre de letras, si es que me regalas el honor de seguirme.
¿El reto? Me he planteado para el 2015 cubrir las tres Ultra Trails de Baleares. La de Formentera All Round Trail (28 de febrero – 72,5 kilómetros), la Ultra de la Serra de Tramontana (18 de abril – 104 kilómetros con un desnivel positivo de 4.200 metros) y la Ultra Trail Camí de Cavalls de Menorca (15 y 16 de mayo, aunque se podría modificar en una semana por motivos laborales - 185 kilómetros). No es nada innovador, ni nada espectacular que justifique que compartamos un rato juntos entre post y post, pero os prometo que a mí me hace ilusión cumplirlo y, sobre todo, prepararlo.

A diferencia de otras carreras que he hecho, en esta ocasión intentaré trabajar lo mejor posible la preparación y compartir con vosotros los avances y los tropiezos. Los kilómetros, cuando las cosas vayan bien, y los metros, cuando se tuerzan. Aportaré videos con la Go Pro 3 Hero – De ahí el nombre del blog- y textos, principalmente. Quizá el destino de este viaje no será apasionante pero prometo que intentaré que disfrutemos de la travesía.

Os advierto que no lo haré solo. Para esta ocasión me han ofrecido colaborar en un proyecto que me resulta muy interesante. Contaré, de ahora en adelante, con el asesoramiento psicológico de Xavier Martos y su equipo de FX Advance. Con él compartiré todo aquello que envuelve a la preparación de la prueba en busca de un mayor rendimiento deportivo, personal y humano, dejando atrás fobias y dudas a partir de sesiones semanales vía Skype. “Intentaremos romper la creencia limitadora”, me ha dicho, matizando que “se trata de aquello que creemos que no nos deja lograr nuestro objetivo”. De las dos primeras sesiones me quedo con aquello de que conoceré a los protagonistas de la Psique: Víctima, verdugo y salvador.

Evidentemente todo este proyecto tiene un punto emocional muy fuerte. Al hecho de los sacrificios personales que deberé hacer durante los próximos siete meses se une lo de mi padre. Para los que no me conozcáis, el pasado 7 de enero perdí a mi padre cruel y rápidamente a manos del maldito cáncer. Tuvo una existencia tranquila, que jamás se complicó en exceso, en la que fue feliz y donde siempre que nos despedíamos incidía en “xala molt” (Se podría traducir como “disfruta al máximo”). A mí me toca ahora hacerle caso, disfrutar de la vida como la deliciosa aventura que es y que debo ir avanzando fijándome retos para posteriormente consumirlos.


Por él, por mi familia, por mí y por supuesto por ti, que de una manera más o menos regular disfrutarás conmigo de esta travesía, hoy empieza un nuevo y exigente camino.