Como habrás notado por mi peculiar tono optimista del
principio, no están siendo unas semanas fáciles. Después del subidón que me dio
el buen entreno de El Toro ahora voy cosechando malas sensaciones, dolores y
dudas que no hacen sino alejarme de mi primer gran objetivo del 28 de febrero,
la Trail de Formentera.
Imagino que el día a día en el que alterno unas siete horas
de trabajo con cuatro horas de máster, un ratito para comer y llegar a casa
sobre las 21.30 hecho papilla y tener que ponerme a hacer los deberes ayuda a
que en los entrenamientos no rinda, tenga un sueño desproporcional y no me
apetezca nada salir a trotar. En lo único que pienso es en dormir hasta que el cuerpo
me diga basta. Los que me conocéis mejor sabéis que no me gusta nada dormir,
que prefiero madrugar y aprovechar el día así que imaginaros cómo estoy.
Otro aspecto en el que estoy teniendo un rendimiento
lamentable es en el tema de la comida. Me apliqué muy bien durante todo el mes
de septiembre después de las fiestas de Gràcia y hasta mediados de octubre todo
fue de lujo. No sé si os ha pasado pero el hecho de ir de culo día a día hace
que tenga más hambre, imagino que por los nervios, y que sea capaz de comerme
dos bocadillos para desayunar, comer mucho y mal, merendar en Ca Na Maruja
varias pastas (es el local que me pilla más cerca de la Universidad en Alaior)
y luego me dé otro festín antes de dormir. Al menos llevo un mes y medio sin comérmelas
uñas. Imagino que eso también influye. Con Xavi Martos, mi coach de FX Advance,hemos tratado el tema del comer en la última sesión y tengo que mejorar,
básicamente, en la respiración, hacer unos ejercicios que me tranquilicen y
hagan que disfrute del hecho de comer sin preocuparme de nada más. Que disfrute
de la comida sin más. Ojalá funcione.
Pero como os comentaba el colmo fue el sábado por la
tarde-noche. Iba hacia casa andando por la calle cargado con una bolsa de la
compra que apenas pesaba cuando de golpe, me pegó un latigazo en el culo que me
produjo un dolor punzante que me llegaba hasta el talón del pie izquierdo.
Lejos de ser algo puntual, el dolor se fue incrementando hasta el punto de que
el cuerpo me iba para atrás y no podía hacer nada para remediarlo. Peor se puso
cuando allí, tal que una estatua de las Ramblas en Barcelona, pasaron dos
jóvenes que me miraron burlándose. No me podía mover y mucho menos defenderme
de sus risas. La situación fue realmente patética.
El dolor menguó sensiblemente pero el domingo, que tenía
previstos 30 kilómetros de trail me tocó reposo absoluto. El dolor, lejos de largarse
con otro, cambió la nalga izquierda por la derecha aunque en menor grado. Fue
soportable. Pero me toca las narices que a una semana de la Mitja Marató deMenorca tenga la sensación de que no solo no he ganado nada en estos meses de
entrenamiento sino que he perdido todo lo acumulado en los últimos cuatro años
desde que corro.
En fin, os dejo que el culo me empieza a doler. Hoy
he dejado a un lado las molestias y he hecho un entreno de intensidad. He
salido desde la plaza Eivissa hasta Sant Lluís a 70-80 por ciento y he vuelto en 51 minutos.
Los pulmones bien, gracias, pero las piernas algo pesadas. Igual que el culo. Y
la moral. Pero qué se le va a hacer.
