Vistas de página en total

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Kilómetros haciendo el payaso

Definitivamente soy un payaso. Un corredor payaso, ‘Clowunner’ puede que lo llamen los americanos que tienen nombre para todo. Cuando salgo a correr sin ganas el cerebro me da vueltas buscando algo con lo que entretenerme y más cuando al kilómetro 3 de un entreno en teoría de 20, el mp3 ‘fa figa’. Y ¿qué pasa si me aburro con una cámara? Que salen chorradas como la del video adjunto.
Van pasando las semanas y parece que los dolores diodenales que me fastidiaron no hace tanto son historia. Hoy (por el domingo 9 de noviembre) he salido a trotar sin ganas y cansado y no han salido 20 por la sencilla razón de que tenía trabajo y tenía que volver cuanto antes a mi centro de operaciones especiales. Pero si que han salido 12-14 a un buen ritmo y con una progresión de menos a más en cuanto a sensaciones.

La verdad es que quedarme sin música me ha fastidiado porque me suelo poner podcast de programas de radio sobre todo de Milenio 3 que me ayudan a pensar en muchas cosas menos en correr. Para hoy había reservado el programa que hicieron con motivo de Halloween y me he tenido que quedar con las ganas… Así que esta semana me tocará salir a correr más días para poderlo escuchar… Son tres horas de programa.

Focaccia de jamón y queso + Zumo de Naranja... BRUTAL
Físicamente me encuentro bien, sigo con los problemas con la comida pero poco a poco voy controlándome más y mejor. Uno de los hándicaps que tiene este proyecto de correr las trails de Formentera, Serra Tramuntana en Mallorca y Camí de Cavalls en Menorca es que lo he tomado con mucho tiempo de antelación y puede que ese amplio margen de entrenamiento afecte a la autoexigencia. Lo notará también mi entrenador de FX Advance, Xavi Martos, al que tengo algo abandonado últimamente pero es que mis día a día son una locura. Sé que me quedan más de tres meses para los 75 kilómetros de Formentera y por lo tanto mi cuerpo anda medio relajado pero está todo controlado. No falta motivación, falta tiempo.

También el máster que estoy estudiando no ayuda a tener tiempo… Lo poco que me queda es a unas horas intempestivas y en las que únicamente apetecen dos cosas… Dormir o estar pegándote un fiestote de los antológicos. Últimamente ando escaso de lo uno y de lo otro y me siento muchísimo más de lo que quisiera delante del ordenador.

Una de las cosas que os recomiendo es que probéis los desayunos de la cafetería Antartida en la plaza Biosfera, en Maó. No es que sean deliciosos, es que curan agujetas y toda la tralla que le hayáis pegado a las piernas.

Pero, como decía Serrat, “Todo pasa, todo queda” y en unos meses seré, además de licenciado en Periodismo y Comunicación y runner de pacotilla, masterizado para dar clases. No sé si lo lograré nunca pero es un reto que me apasiona.



Para los tecnoadictos y los high-tech-lovers, os dejo una foto de la ruta que en teoría he hecho con la distancia y los tiempos que en teoría me ha salido según runkeeper… Ya sabéis, el típico domingo que sales a correr, te vienes arriba y en poco más de una hora haces 54 kilómetros a un ritmo de 1:10 el kilómetro. Lo típico. El mundo, definitivamente, está loco. Me encanta.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El mal sabor que te queda cuando casi te atropellan

Podría sentarme aquí y ahora y despotricar de ti de tus muertos. Vomitar todo el odio, la rabia y la ira que he acumulado para que te atragantes, te ahogues o te pudras con ello. Porque desde estas líneas te deseo lo peor de ahora en adelante, que no nos volvamos a cruzar ni en este ni en otro camino. Que te evapores solitario y miserable en la más absoluta nada.

Te hablo a ti, conductor que se cree amo y señor del asfalto, opositando en cada curva para temerario mayor mientras la muerte, la fortuna  o qué se yo, te gestiona unos créditos de más, un rato de propina para que le fastidies la vida a otro. Y tú tampoco te escapas, ciclista sabelotodo que crees que te escuda una especie de yelmo invisible que soporta cualquier cosa cuando la verdad es que eres más vulnerable que nada. Cabalgas a tus anchas por el asfalto, por el camino, indiferentemente mientras maldices a cuanto conductor te adelanta como si el código de circulación vial llevara tu firma de puño y letra.


Y tu, corredor kamikaze, tampoco te quedas atrás. Tú que presumes de rutas imposibles a horas intempestivas declinando llevar prendas que ayuden a que te vean por miedo  a que te estropeen esa dichosa fotografía que colgarás en tu perfil de cualquier red social a la espera de que a base de coleccionar ‘Me gustas’ y comentarios consigas llenar el vacío que hay en tu vida. Esa vida que te empeñas en recortar, de imprudencia en imprudencia, mientras señalas que la culpa no es tuya, que la culpa es de otros. Otros que quizá no pagarán un precio tan alto como el tuyo si un día el “casi” se convierte en “no pude hacer nada”. Mientras a ti te toca saldar cuentas con el silencio y la nada absoluta, aquel que no tenía ninguna culpa deberá cargar con el inaguantable peso de haberte gestionado un billete en primera clase al otro barrio sin acuse de recibo. Os hablo a todos los que os empeñáis en transgredir la norma y hacéis que nuestro hobby se convierta en una partida de ruleta rusa.

Pensaba que el cabreo se me pasaría llegados al cuarto párrafo pero no, todavía sigo mosqueado. Este lunes, sobre las 22 horas, casi me atropella una motocicleta mientras cruzaba un paso de peatones en la rotonda de Via Ronda que va hacia Malbúger. Iba corriendo con el perro cuando he visto que venía una motocicleta, una 49CC para colmo. Ingenuo de mi he pensado que tenía preferencia al tratarse de un paso de cebra y he seguido aumentando el ritmo para dejar atrás cuanto antes el trocito de asfalto. El Valentino Rossi de pacotilla, en lugar de frenar, ha acelerado intentando cruzar antes que yo, para evitarse tener que parar dos segundos, lo que tardo en dar una zancada con mis patas largas. Las prisas –Imagino que llegaba tarde para ver Pokemon, Dora la Exploradora, Bob Esponja o la bazofia televisiva que se inyecta la canalla hoy en día antes de largarse a sobar- y la humedad le han jugado una mala pasada y casi acaba en el suelo mientras frenaba y la rueda trasera perdía estabilidad. Por ahorrarse dos miserables segundos…

Me ha fastidiado un entreno en el que ya de por sí estaba mosqueado. Nuevo lunes con horario lamentable, trabajo de las 8 a las 15 horas, con una reunión posterior de trabajo que me ha dado un margen de 40 minutos aproximados para comer y reemprender el rumbo hacia el máster donde he pasado cuatro horas más.

He llegado a casa con la imperiosa necesidad de soltar las piernas después de hacer de speaker durante más de 4 horas el domingo en la Mitja Marató. Me lo pasé genial a pesar de que no pude correr. Ando todavía renqueante de molestias varias y aunque podría haber corrido, preferí descansar para poder afrontar esta semana de forma distinta. Ya que estoy, os pido disculpas a los que me pudiese equivocar al citar vuestro nombre, creo que no fueron muchos pero hay que hacer más grande el dorsal y las letras. Con todo, espero que lo pasarais bien en vuestro gran día.

A nivel técnico, hoy han tocado unos ocho kilómetros a un buen ritmo, sin reloj, por sensaciones. ¿Cómo se hace esto? Fácil, si mientras vas corriendo la sensación es que no puedes más, es que lo estás haciendo bien.


Por lo demás, todo en orden y con ganas de pegarme una buena tirada el finde si el cuerpo me da una tregua. Y si ningún motoratón del espacio se empeña en darme matarile antes de hora.